Para prevenir el cáncer de hígado, el Ministerio de Salud (Minsa) recomendó vacunar contra la hepatitis B a los recién nacidos, niños y adolescentes menores de 18 años, y a los adultos de 19 a 59 años no inmunizados previamente, completando el esquema de tres dosis: una inicial, una segunda al mes y una tercera a los seis meses.
El doctor Néstor Alberto Sánchez Bartra, cirujano oncólogo abdominal y director ejecutivo del Departamento de Cirugía de Abdomen del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN), destacó que la vacuna contra la hepatitis B reduce significativamente el riesgo de desarrollar cáncer de hígado, al prevenir una de sus principales causas."
El cáncer de hígado muchas veces es el resultado de una infección por hepatitis B que no fue detectada ni tratada oportunamente. La mejor estrategia es prevenir el contagio mediante la vacunación e identificar tempranamente a los portadores del virus", remarcó.

Explicó que este virus daña progresivamente las células del hígado, y cuando la infección se vuelve crónica; es decir permanece en el organismo por más de seis meses, incrementa el riesgo de desarrollar cirrosis y cáncer hepático.
Uno de los principales retos para controlar la enfermedad es que la mayoría de personas infectadas no presenta síntomas durante largos periodos. Cuando aparecen las primeras manifestaciones, como coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia), inflamación del abdomen o de las extremidades, el daño hepático suele estar en etapa avanzada.
La vacuna brinda una protección superior al 90 % frente a la infección y forma parte del Esquema Nacional de Vacunación. En el caso de los recién nacidos de madres portadoras del virus, además de la vacuna, se administra inmunoglobulina específica durante las primeras 12 horas de vida para reducir significativamente el riesgo de transmisión.
La transmisión de madre a hijo durante el embarazo y el parto sigue siendo una de las principales vías de contagio en Latinoamérica. Cuando la infección ocurre al nacer, el riesgo de desarrollar hepatitis B crónica alcanza cerca del 90 %. En los niños disminuye al 20 % y en los adultos al 5 %, debido a una mayor respuesta del sistema inmunológico.
El virus también puede transmitirse vía relaciones sexuales sin protección, contacto con sangre contaminada y el uso compartido de agujas u otros instrumentos punzocortantes contaminados.
Como la hepatitis B puede permanecer sin presentar síntomas durante años, el INEN exhorta a completar su esquema de vacunación y realizarse el descarte cuando exista riesgo de exposición pues el diagnóstico oportuno permite prevenir complicaciones graves.
La evaluación puede incluir análisis de sangre para detectar el virus, ecografía hepática y otros exámenes que permitan identificar de manera temprana lesiones asociadas a cirrosis o cáncer de hígado. Las personas con hepatitis B crónica deben mantener controles médicos periódicos para vigilar la salud del hígado y detectar cualquier lesión.
"El cáncer de hígado puede curarse cuando se diagnostica en etapas iniciales. Por ello insistimos en la importancia de la vacunación contra la hepatitis B, el diagnóstico oportuno y el seguimiento médico de quienes viven con esa enfermedad", enfatizó.
La vacuna contra la hepatitis B está disponible en los establecimientos del Minsa a nivel nacional en el centro de salud más cercano.